http://soundcloud.com/c-rculo-hispano/piedras-negras
Esta es la grabación del texto, Piedras negras de J. Carlos Grey.
Blog de producción. POS de EAD en español de la UGF- Rio de Janeiro - BRASIL
quarta-feira, 10 de outubro de 2012
segunda-feira, 8 de outubro de 2012
Piedras negras
El menú de cocos: pasta de cocos, conserva de cocos, galletas de coco, coco salado, coco dulce, licor de coco; lagartijas, serpientes, algún pajarillo enfermo, roedores, insectos y pececillos contaminados no me sienta tan mal, continuo vivo. Creo haber conseguido alguna estabilidad en estos años: una buena casa con vistas a este mar fétido, para otear ese horizonte de sangre y a ese Dios en llamas, a ese sol dañino al que no puedo ni nombrar para no quemar mi inútil lengua, desgastada de no usarla. Antes hablaba sólo, hablaba de noche, en la penumbra de mi cueva, le hablaba al fuego… pero decidí poner fin a esa locura. Ahora les hablo a ellos, a los animales que consigo atrapar en las trampas que tengo distribuidas en todas las sendas. Pero ellos no me responden y tengo que sacrificarlos antes de que mueran. Tan solo aquel ruiseñor errante me acompañó durante algunos días con sus trinos antes de desaparecer en el horizonte. ¿Qué habrá sido de él? Conseguí canalizar y filtrar el agua que se condensaba en las hojas de estas palmeras duronas y así consigo tomar una especie de té medio decente. Ellas son mi ejemplo a seguir, continúan peleando por vivir y cuando parecen muertas… un brote verde aparece semanas después diciéndome que continúan allí luchando como yo. Por eso no termino de arrojar la toalla con los jodidos cocos. Son como el regalo de una madre y aunque no me gusten demasiado, no les pongo mala cara.
Cada día controlo las trampas de las veredas, recojo las ramas secas para la cocina y para la hoguera del mirador. Siento como un cosquilleo especial cuando tengo que subir allí. Aunque no hable con nadie, no renuncio a comunicarme… por eso son tan importantes esas piedras oscuras que vomita el mar… Primero paso por la playa para ver si algún cangrejo o algún pez cayeron en las cestas y rebusco esas rocas raras que se abren como conchas y que llevan números inservibles. Eran una plaga, basura industrial, pero ahora son mi pasaporte para conectarme con el mundo. Antes, parece que toda la gente las utilizaba. Antes de que cayesen todos los satélites. Antes de que se prohibiesen los ordenadores y los medios de comunicación independientes, para obligarnos a todos a usar otros aparatos más nuevos, más avanzados. Eran una especie de pin oficial, de chip, localizado en una de las orejas y que servía para enviarnos noticias, músicas y órdenes. Un castigo. Siempre estábamos controlados. El mío conseguí arrancármelo hace años…
Ahora esas piedras gastadas y oxidadas, una vez secas, arden tan bien… producen un hermoso humo de colores, diferente y denso que contrasta con el débil humo gris de los islotes que aún soportan el avance impasible del podrido mar. En la hoguera del mirador, las piedras Nokia generan una bola azul; las Motorola una bola negra; las Erikson una bola roja... Cualquier humano que las vea sabrá que estoy aquí esperando. Pero son ya tantos años sin ninguna respuesta, sin ninguna señal… que al parecer estoy solo.
J. Carlos Grey
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